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7.12.2014

La alegría es de James, la gloria es de Rincón


Escrito por: Juan Carlos Hernandez Boneu, Colaborador de FutbolCaribe.

Fue Charles Robert Darwin quien postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. No creo que Darwin en su célebre obra haya dedicado un acápite para excluir al futbol de dicho proceso evolutivo.

Era, según recuerdo, una tarde nublada parcialmente en Barranquilla, en casa de unos amigos, en la sala, estaba el televisor de palo ahí mismo donde tenían un Atari casi en desuso porque Nintendo empezaba a incursionar con su nueva consola. Ese 19 de junio de 1990 vimos como un zurdazo aciago de Littbarski en el minuto 88 nos raponeaba el sueño de seguir en el mundial. Hay cosas que no puedes “googlear” como cuál era el estado del clima hace 24 años ese día, o cuantas y quienes eran las personas que nos rodeaban en ese momento, o lo que sentimos en nuestros corazones cuando de la nada irrumpió la derrota y sobrevino la desesperanza.

En el estudio arqueológico del futbol (ese lo inventé yo jajaja), podemos decir que los períodos o eras futboleras del seleccionado nacional van comprendidos así: una primera era a la que denominó la “Era Coll”, en ese debut que hizo Colombia en trabajos de grupo con derrotas ante Uruguay 2-1, Yugoslavia 5-0 y el histórico el empate con Rusia 4-4, se demostró que el “Homo gol” colombiano no estaba erguido aún y por momentos daba destellos de luz prometiendo garra y corazón interesantes. En el segundo período o “Era Rincón”, el proceso de selección natural nos enfrentó ante una gran adversidad: el Mannschaft, y fue en ese momento en que el “Homo gol” colombiano avanzó en esa escala evolutiva y Rincón, previa triangulación milagrosa iniciada por una recuperación de Álvarez continuada por Fajardo y Valderrama, nos llevó por primera vez a la gloria entrando en fase de octavos de final con una anotación mágica pasada por entre las piernas y el honor teutón del Illgner. Seguidamente y en apariencia, Colombia clasificaría con mayor facilidad a torneos mundiales con participaciones en USA 94 y Francia 98, pero entendimos que era posible clasificar inclusive por encima de naciones con mayor tradición. En la actualidad y después de 16 años de no asistir, el seleccionado nacional incursionó en el tercer período o “Era James”, quien lideró la hazaña a cuartos de Final después de mostrar un futbol alegre pero eficaz de la mano del profe Pekerman. En ésta, el “Homo gol” colombiano evidenció una postura erguida enfrentando con efectividad a cada uno de sus rivales.

De ese proceso evolutivo pondero el hito de Rincón, porque en ese momento la desesperanza nos cubría, la gloria solo puede ser antecedida por momentos de desesperanza o derrota; cuando estas situaciones no están presentes y vencemos, indiscutiblemente habrá otra sensación como gozo, júbilo o alegría, pero es necesaria la sensación de muerte o pérdida para abrir paso a una nueva vida o forma de ver las cosas. La era James nos mostró que el fútbol colombiano había evolucionado, no estaríamos más encorvados y que era posible pasar a otras instancias más efectivamente. Denigrar de ese proceso es como desechar nuestro bachillerato porque somos doctores. Nunca habrá consecuencia sin una causa. No sé cuántos años pasarán para presenciar otro accidente de la madre naturaleza, pero sí sé que las adversidades logran muchas veces que avancemos con mayor celeridad en ese doloroso, largo y arduo proceso evolutivo de la vida y del fútbol.

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